Tarta de queso sin horno

Las mejores recetas de tarta de queso

Tarta de queso sin horno fácil

La tarta de queso ya es sencilla de elaborar de por sí, pero es que con esta receta de tarta de queso sin horno, lo harás en un pis pas.

Es la típica tarta que le gusta a todo el mundo, los niños no se pueden resistir a su crujiente base, y los mayores disfrutan con su suave sabor y su delicada textura.

Tarta de queso sin horno fácil

El queso cremoso es recomendable que no sea light ya que el sabor no es el mismo, y en esta ocasión no vamos a estar pendientes de las calorías.

Ingredientes para un molde desmontable de 20 centímetros de diámetro:

  • 250 gramos de galletas (pueden ser Digestive, María, Chiquilín...)
  • 150 gramos de mantequilla derretida
  • 1 sobre de gelatina de limón en polvo
  • 1 cucharada y media de agua muy caliente
  • 2 tarrinas (500 gramos) de queso cremoso tipo Philadelphia
  • 150 gramos de azúcar
  • 300 ml de nata líquida para montar
  • Mermelada de fresa para decorar

Preparación de la tarta de queso sin horno fácil:

Engrasamos con un poco de mantequilla el molde desmontable para que el desmolde resulte más fácil.

Rompemos las galletas y las trituramos hasta que se reduzcan a granos finos. Para este proceso nos podemos ayudar de un procesador de alimentos, si no disponemos de el, podemos romperlas con ayuda de un rodillo de cocina.

Le añadimos la mantequilla derretida y lo amasamos para que se mezclen los dos ingredientes. La masa estará más compacta y firme para poder extenderla fácilmente. Si todavía se nos desmiga, le podemos añadir más mantequilla de poco en poco.

Extendemos la masa sobre la base y las paredes de nuestro molde hasta conseguir una capa de galletas de un grosor de 1 centímetro aproximadamente.

Reservamos en el frigorífico durante 20 minutos.

A continuación realizaremos el relleno de la tarta. Disolvemos la gelatina en polvo en el agua hirviendo y lo mezclamos, hasta que veamos que se ha disuelto por completo.

Lo dejamos reservado unos minutos para que enfríe.

Mientras tanto, podemos batir el queso cremoso con una batidora eléctrica, junto con el azúcar y la nata, a velocidad media durante unos minutos, hasta que la mezcla esté suave y tenga una textura esponjosa.

Incorporamos poco a poco la mezcla de gelatina y seguimos batiendo para que se mezclen perfectamente todos lo ingredientes.

Ahora podemos verter esta mezcla encima de nuestra base de galletas refrigerada. Nivelamos la parte superior con una cuchara o espátula y volvemos a introducir en el frigorífico durante al menos 8 horas para que cuaje.

A la hora de servir, le añadiremos unas cucharadas de mermelada de fresa (o de lo que prefiramos) por encima de la tarta y la esparciremos para que la cubra entera.

Y ahora llega lo más difícil de todo: ¡compartirla!