Tarta de queso sin horno

Las mejores recetas de tarta de queso

Tarta de queso y limón sin horno

Una textura cremosa y un sabor delicado a limón hacen de esta tarta de queso algo irresistible.

Es una receta en la que vamos a utilizar muy pocos ingredientes, y no utilizaremos ningún espesante, ya que el ácido cítrico del limón reacciona con la leche condensada espesando la mezcla. Si notamos que no esta lo suficientemente firme, solo tenemos que agregar más zumo de limón y listo. Tendremos una tarta de queso y limón sin necesidad de usar el horno.

Tarta de queso y limón sin horno

La calidad de los ingredientes es esencial en una receta dulce, por lo que no te la juegues con el queso cremoso y si te es posible, utiliza un limón de cultivo ecológico, que no utilizan pesticidas en su desarrollo.

Un postre refrescante que no dejará indiferente a ningún comensal. Es el típico dulce que vuela nada más posarlo en la mesa.

Ingredientes para un molde de tartas estándar de unos 22 centímetros de diámetro:

Para la base de galletas:

  • 225 gramos de galletas de jengibre (tipo Spéculoos)
  • 110 gramos de mantequilla derretida
Para el relleno:
  • 450 gramos de queso cremoso (tipo Philadelphia)
  • 800 gramos de leche condensada
  • 1 taza (250 ml) de zumo de limón recién exprimido
  • 5 tiras de cáscara de limón confitadas (opcional)

Cómo hacer la tarta de queso y limón sin horno paso a paso:

Primero haremos la base de galletas. Trituramos las galletas con ayuda de un mortero, sin que queden muy finas. Las colocamos en un bol y le añadimos la mantequilla derretida templada.

Mezclamos estos ingredientes hasta que tengamos una pasta granulosa pero compacta.

Depositamos esta masa sobre la base de nuestro molde de tartas limpio, presionando firmemente con los dedos para que quede compacta.Reservamos en el frigorífico.

A continuación elaboraremos el relleno. En un bol grande (o con la ayuda de una amasadora de pie) batimos durante unos minutos el queso y la mitad de la leche condensada hasta que la mezcla sea fluida y suave.

Agregamos la otra mitad de leche condensada y el zumo de limón y continuamos batiendo todo otros 5 minutos hasta que sea una mezcla homogénea.

Sacamos la base de galletas del frigorífico y vertemos encima la mezcla de queso y leche condensada.

Alisamos la superficie con ayuda de una cuchara para que quede más o menos lisa y dejamos que repose toda la noche (u 8 horas) en el frigorífico hasta que cuaje.

Pasado ese tiempo, sacamos la tarta y decoramos con unas tiras de cáscara de limón confitadas.

Podemos servir la tarta de queso en porciones y acompañada de alguna confitura.